El suicidio suele ser un acto impulsivo más que premeditado en personas enfermas de esquizofrenia. Es habitual que el miedo, la culpabilidad o el no encontrar sentido a la propia existencia les haga llegar a una situación tan crítica. Es un tema todavía tabú considerando el número de suicidios consumados que se cometen al año en el mundo (1 millón aprox) por lo que no hay mucha información disponible al respecto. Organismos como FEAFES o NAMI son algunos de los que más han profundizado sobre esta materia.
Cuando un familiar o amigo expresa su intención de cometer un suicidio puede llegar a bloquear a la persona receptora. Normal, dado que son situaciones a las que uno jamás está preparado. Sin embargo, existen formas de ayudar a la persona que pretende actuar así:
El simple hecho de que lo comunique, ya es un paso importante. Como mínimo, abre diálogo. Si te lo ha comunicado, queda patente que confía en ti. Ten presente:
- Mejor hablar en persona que por teléfono: si la persona enferma te llama y desea hablar contigo, coméntale que prefieres verla y hablar sobre ello en persona. Cualquier justificación es ventajosa con tal de que os veais los dos.
- Valora la situación seriamente: no hay que dejarse llevar por el falso mito de "El que se quiere matar, no lo dice". De cada 10 personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever las intenciones de terminar con su vida.
- Sé directo/a: se debe hablar claramente del suicidio con la persona. Aquellos enfermos que han cometido un intento de suicidio, minimizan el acto hasta el punto de empequeñecerlo como si no tuviese importancia. Por lo tanto, aunque para ti pueda parecer enrevesado hablar sobre ello, conversa de manera natural con la persona afectada.
- No temas decir algo inadecuado: es posible tener pavor a decir algo que impulse a la persona a actuar. Hay que ser lo suficientemente afable y dócil como para que la persona se sienta comfortable hablando contigo, evitando cualquier provocación o incitación. Sentirse espantado puede poner distancia entre los dos.
- Exprésale tu preocupación: házle saber la envergadura que supone plantearse tal hecho, manifestando tu inquietud y sobre todo, demostrando que te importa y que te preocupa. La persona afectada está soportando una carga terrible de angustia y temor por lo que, si siente que a alguien más le preocupa, la carga será compartida y él/ella se sentirá más aliviado.
- Muéstrate dispuesto/a a escuchar: si lo comunica significa que necesita hablar, sobre todo él/ella. Por lo tanto, deja que la persona hable de sus sentimientos, se desahogue. Hay que evitar interrumpirle con cada frase con la que discrepemos, ya que puede alejarle de lo que necesita decir. Toca escuchar.
- Acepta sus sentimientos: sin juzgarlos, sin dar sermones ni filosofar sobre la vida. Ni siquiera cuestionar si el suicidio es lo correcto o no.
- Habla sencillo y simple: hay que evitar los dobles sentidos y las metáforas. Si deseas poner ejemplos a tus argumentos, que sean fáciles de entender, hasta para un niño de 4 años.
- Acércate y muestra que estás disponible: demuestra tu interés y apoyo. Dile que puede llamarte las veces que quiera y cuando quiera. Debe sentirse arropado en caso de que la angustia se presente.
- No desafíes a la persona a que lo haga: comentado anteriormente, hay que evitar toda clase de incitación o persuasión. Ten presente que tienes una persona enferma (fase aguda) que no tiene dominio sobre sus actos.
- Tranquiliza a la persona: cada frase y argumento tiene que ir acompañado con una reseña de placidez, calma y paz. Recuerda que las emociones son ondas de energia con una frecuencia determinada. Transmitir calma y sosiego enviará ondas con una frecuencia capaz de superponerse a la frecuencia de la persona enferma.
- No prometas confidencialidad: aunque la persona enferma te pida que la conversación quede entre vosotros. Es una persona enferma cuyas ideas suicidas son un pródromo que invita a sospechar un más que posible brote, con una consecuente recaída. Existen altas probabilidades de que tenga que ser ingresado para estabilizarlo. Busca ayuda también entre sus familiares y amigos.
- Explica que hay alternativas: la persona enferma cree que sus problemas no tienen solución. Así pues, infórmale que existen alternativas disponibles pero sin dar consejos fáciles.
- Adopta medidas prácticas: retira o controla todos los elementos que puedan suponer un riesgo, evitando mantener la conversación en lugares que puedan suponer un riesgo (ej: un balcón). Coméntale que prefieres hablar en otro lado, o que te acompañe a un lugar más apacible en el cuál tú te sientas más seguro.
- Si es posible, no dejes sola a la persona: un enfermo de esquizofrenia en tal estado no puede estar solo ni un solo momento. Sin embargo, hay que evitar las situaciones de excesivo control (ej: demasiadas personas hablando con él o evitar cuestionar o averiguar todo lo que hace con preguntas tipo: ¿para qué vas al baño?).
- Busca ayuda profesional: si eres familiar, contacta con su médico psiquiatra, llévalo a urgencias o contacta con la asociación de tu zona para que te asesore en cómo actuar en esos casos. Si eres amigo, contacta con cualquier familiar e infórmale de la situación.
- Involucra a otras personas significativas que puedan contribuir a superar esta situación, ya sean amigos o familiares. Cuantas más personas estén informadas, más control.

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