Thursday, 27 February 2014

Pensar demasiado y sentir poco


Si todos los caminos llegan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?

A veces, pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella, aunque, en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás.

Y es que la vida son momentos, ¿sabes? Que ahora estoy aquí y mañana no lo sé. Y que quería decirte que si alguna vez quieres algo, quieres algo de verdad, ve por ella y nada más, mirando el miedo de frente y a los ojos, entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro, ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella....

Así que no sé qué será de mí mañana, pero este Sol siempre va a ser el mismo que el tuyo, que los amigos son la familia que elegimos y que yo te elijo a ti, te elijo a ti por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja, que apuesto fuerte por estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado. Tus abrazos, así por que sí, sin venir a cuento, ni tener que celebrar algo. 

Y es que en este tiempo me he dado cuenta que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas. Y que tú has hecho infinito mi límite y así te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacerme llorar riendo, para aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, con ese brillo en los ojos capaz de pelearse contra un millón de tsunamis....

Así que no... no sé dónde estaremos mañana, no sé dónde estaremos dentro de 100 años, ni cómo se sale de Roma, no te puedo asegurar nada. Pero te prometo, que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida, por eso, mi luna va a estar siempre contigo, porque tú me enseñaste a vivir cada día como el primer día del resto de mi vida y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.

Friday, 14 February 2014

La conciencia de la enfermedad


Destacados

"En la mayoría de los casos, la esquizofrenia es debida a una predisposición
genética combinada con un detonante"

"Detonantes: puede ser el cambio de piso, de trabajo, el inicio o el final de una
relación amorosa, empezar la universidad, tomar alcohol, ingerir drogas, etc."

"Lo más importante tras la crisis es que el enfermo tome conciencia de la 
enfermedad y vaya él mismo detrás de la medicación"

"Una vez hay conciencia, reacciona como una persona normal 
y puede llevar una vida normalizada"

"La conciencia suele pasar -no en todos los casos- una vez ingresado y después de una experiencia traumática, cuando la persona no puede explicar ni excusar la vivencia que acaba de sufrir y no le queda más remedio que rendirse a la evidencia de que está enferma y tiene un problema grave"

"Sin conciencia de la enfermedad, suelen pasar años de difícil 
convivencia y repetidos ingresos y recaídas"

"El enfermo debe dormir mucho, no forzar los nervios, evitar cualquier situación de estrés, evitar la euforia desmedida, ni beber alcohol, por tal de no alterar el fragilísimo equilibrio químico del cerebro"

"La ingesta de drogas conduce a la rápida recaída aunque se esté medicando"

"La medicación genera efectos secundarios y molestias, pero la 
alternativa es ir delirando por la calle"

Quote of the day


"La esperanza es el sueño del hombre despierto"

Aristóteles
Filósofo griego

Wednesday, 12 February 2014

¿Primeros test sanguíneos para diagnosticar la esquizofrenia?

A día de hoy, el diagnóstico de esquizofrenia se basa en parámetros básicamente subjetivos a partir de preguntas y cuestiones tanto a la persona enferma como a su entorno más próximo, familiares. Si los signos y síntomas descritos tanto por el enfermo como por la familia coinciden con los estipulados en el DSM/ICD, y se mantienen entre los 6 meses y los 2 años, se establece el diagnóstico de enfermo mental; de enfermo de esquizofrenia.

Ha sido en la Universidad de Cambridge (UK) donde están investigando un nuevo método que permitiría diagnosticar la esquizofrenia a partir de un análisis de sangre con casi un 83% de acierto. Aunque no sería suficiente como para establecer un diagnóstico diferencial por sí mismo, sí que podría ayudar a ofrecer un método de diagnosis a nivel biológico. 


A partir de unos valores anormales en determinadas compuestos en la sangre característicos en los enfermos, permitiría focalizar los tratamientos actuales, siendo estos más personalizados.

Desgraciadamente, los test son demasiados caros (2000 euros) como para empezar a aplicarlos en las analíticas comunes.

Monday, 30 December 2013

Enferma: Edna Fernández reta a la esquizofrenia

"Necesitamos ayuda, pero no hacemos daño", sentencia una enferma mental de 44 años que defiende que las personas con patología psicótica pueden llevar una vida normal con medicación.


"Los enfermos mentales no hacemos daño", sentencia Edna Fernández Alonso, avilesina de 44 años que desde hace casi media vida convive con la esquizofrenia paranoide. "Podemos llevar una vida relativamente normal si cumplimos con la medicación. Somos personas, no bichos raros", defiende. La mayoría de los pacientes con patología psicótica grave decide esconder su enfermedad por miedo al rechazo social, pero Edna Fernández Alonso ha decidido contar su historia. Sólo así, cree, se terminará con las etiquetas que envuelven la enfermedad mental, unas marcas que, a su juicio, hacen que el paciente además de enfrentarse a la enfermedad deba sobreponerse a las discriminaciones que recibe por padecerla.
Empieza por el mismo día en el que nació, un mes de mayo de 1969. "Entonces me tuvieron que hacer llorar", precisa. De pequeña sufrió varios episodios de convulsiones y con seis años le diagnosticaron meningitis, por lo que ya muy joven recibió medicación. Estudió bachiller y luego consiguió trabajo en una gran superficie comercial en Oviedo, de reponedora. A los 24 años se operó de un tumor de hipófisis en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Luego todo se desencadenó muy rápido. "Siempre fui muy nerviosa y una mujer de carácter fuerte, pero empecé a sentir voces en el oído y creía que me perseguían", reconoce ahora. En su día calló estos síntomas a su familia. Sentía miedo al delirio, a las alucinaciones.
La primera crisis por esquizofrenia paranoide la sufrió en el aire, en pleno vuelo de Fuerteventura a Madrid. Venía de la jura de bandera de su hermano. "No nos conocía... Pasó el viaje mirando por la ventana sin decir nada", explica su madre y su mejor amiga, Yolanda Alonso. Entonces recibió tratamiento, pero Edna Fernández no respondió a la medicación como era de esperar. Su primer ingreso hospitalario fue en Avilés, en el Hospital de Avilés. "La llevamos a la clínica San Rafael, pero tardaron bastante en dar con el diagnóstico, y fue el médico de familia de San Román, el que le corresponde porque tenemos vivienda en Candamo, el que la mandó al centro de salud mental de La Eria (Oviedo)", precisa Alonso.
Ahora consume trece pastillas al día. El año pasado sufrió "un principio de crisis", pero la última vez que ingresó en un centro hospitalario fue hace ya años coincidiendo con la muerte de su abuela. "Ella da pistas y ante cualquier síntoma ya sabemos cómo actuar", reconoce Yolanda Alonso, que dice sin perder el humor: "En casa ya somos todos un poco psiquiatras". Con los fármacos, Edna Fernández está bien. Acude dos días a la semana al local de Afesa (Asociación de familiares y personas con enfermedad mental de Asturias) en Avilés, donde participa en cursos de informática.
"Podemos llevar una vida relativamente normal si cumplimos con la medicación", precisa. En esto trabajan precisamente los profesionales de salud mental del área sanitaria avilesina también vinculados a Afesa y que ya en 1999 y de forma pionera en España implantaron un programa de atención conocido como "Modelo Avilés" -a día de hoy existente en treinta provincias españolas- y que pasa por la atención del enfermo mental grave en su entorno social y familiar. El equipo que está detrás de este proyecto y que lidera el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina recibió hace tan sólo unos días el prestigioso premio "Jaime Albert Solana".
El tribunal valoró la aportación que hace este trabajo para mejorar la calidad de vida de las personas con trastorno mental grave a través de una atención adecuada y enfocada a la recuperación de su proyecto vital. Del estudio presentado, el jurado destacó también su papel para revitalizar la comunidad como lugar de intervención en salud mental y valoró que fuera reconocido por la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (2006) como un Ejemplo de Buenas Prácticas.
Los psiquiatras de Avilés trabajan cada día para romper con las etiquetas o estigmas que dañan al enfermo mental. Han conseguido, además, recuperar para el tratamiento a personas con trastorno mental reacias a acudir a un consultorio, han evitado ingresos involuntarios a cargo de fuerzas de seguridad y han puesto en evidencia la inadecuación de la necesidad de una regulación específica del tratamiento ambulatorio involuntario.
Edna Fernández Alonso valora este tipo de actuaciones científicas. Ella se considera una mujer normal que lidia con una enfermedad que no eligió. Pensionista, Fernández Alonso se levanta cada día temprano. Pasea por su barrio, Versalles, y echa siempre que puede una mano en casa. Por eso no se le caen los anillos a la hora de ir al banco a realizar gestiones, hacer la comida, limpiar la vivienda o fregar los platos. "Nadie está preparado para afrontar una enfermedad así pero cuando se conoce las cosas pueden ir bien", reconoce el padre de Edna Fernández, José. Puntualiza: "Hay personas que desprecian a estos chicos pero no son conscientes de lo que sufren".
La vicepresidenta de Afesa, María del Carmen Montalvo, señala al respecto: "Las personas con enfermedad mental son ante todo personas y, en la mayoría de los casos, con el correcto tratamiento, pueden seguir con normalidad con sus vidas a pesar de las limitaciones, unas limitaciones que , desde luego, tienen, al fin y al cabo, como todo el mundo". Para Edna Fernández sus padres son su gran apoyo.
"Sufrimos mucho pero a día de hoy nuestra hija se desenvuelve bien", confirman José Fernández y Yolanda Alonso, quienes solicitan ayuda a la Administración. "Estamos viviendo una época horrible económicamente que va a desencadenar muchos problemas de salud mental y debemos estar preparados para atender a estas personas", advierten mientras le dan la razón a su hija que repite, una vez más: "Somos personas que necesitamos ayuda, pero no hacemos daño".